Y bien, al dia siguiente volvimos a madrugar, no tan temprano pero si "tempranico", como diría yo. Ese dia nuestro punto de reunión era la sala común del bapacker donde nos alojábamos, ya que la anterior noche Guada y yo habiamos dormido en una habitación diferente a la de Ivan. Después de desayunar algo en el lugar, seguimos nuestra rutina: i-site y allí Dios proveerá.
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| El bonito pueblo de Queenstown |
Esta vez la idea era concretar que íbamos a hacer con Milfiord Sound, ya que para llegar a tal paraje sobrenatural, antes hay que conducir alrededor de 4 horas y media. Luego, lo veíamos bastante mal el ir y volver en solo un día. Por ello decidimos, antes de reservar el crucero, saber si habría cama a mitad de camino, osease, en el pequeño pueblo de Te Anau. Tivimos suerte (había hueco) y reservamos el crucero por Milfiord Sound. Como no, con la Jucy, ya que al tener alquilados con ellos un coche, nos hacían 2x1 en las entradas al crucero. Así fue, que solo tuvimos que pagar 50 NZD (32€) para poder ver tal majestuoso lugar, pero eso ya lo contara mañana mejor otro superviviente.
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| Vistas preciosas... |
Una vez decidido el planing diario, ponemos en marcha la primera parte del mismo: dar un rodeo por el camino que rodea las aguas de una de las muchas ramas del lago que preside Queenstown.
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| Foto bonica de los gañancetes |
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| Dos gañacetes en el recorrido |
Mas tarde, nos pusimos las botas de montaña y nos lanzamos a hacer un trekking que nos llevaba a lo alto de la montaña hasta la que sube la góndola y la cual nos sorprendería desde el principio.
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| La bonita arboleda nos rodeaba |
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| Una de los bonitos picos que pudimos de comtemplar |
Digo esto, porque no era el mejor día para Iván para ponerse a hacer caminatas, ya que el pobre no había tenido su mejor noche (en una habitación rodeado de extranjeros parloteando) y además un virus se le había agarrado a la garganta, haciendo de esta una sierra puntiaguda. Total que a mitad de camino y como era de esperar, el pobre Iván se resintió mas de lo que el mismo esperaba y tuvimos que hacer un alto en el camino, donde los buenos panchitos y un par de tragos de agua, consiguieron frenar, al menos temporalmente, los sudores fríos y poder proseguir con la marcha.
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| La senda la verdad esque era empinadilla |
Como todo lo que hacemos aquí, el esfuerzo tuvo su recompensa. Las vistas desde lo alto de la montaña eran envidiables y poco tardamos en volver a sacar la cámara para tomar fotos y vídeos desde allí.
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| Vistas al lado del teleférico |
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| Altitud a la que estabamos |
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| Informacion que podiamos observar del paraje (Si, habia una atraccion de coches xD) |
Una vez acabamos de devorar el paisaje, nuestro plan era hacernos los suecos en la góndola (que es como llaman aquí al teleférico) y bajar sin pagar.Sin embargo, nuestra cara de corderitos degollados nos delato ante una “japo” que era la responsable de vender los tickets. Así que finalmente, pagamos como españoles honrados que somos y pudimos disfrutar de las vistas que se aprecian desde la góndola además de un par de saltos de bungee jumping.
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| Distancias desde nuestra posicion |
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| Guada rodeado de aquel paraje |
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| Al rico teleferico |
Una vez en tierra firme, no se acababan las buenas noticias, ya que nos disponíamos a comer en una hamburguesería, de la que solo habíamos oído cosas buenas. Así que con estas preposiciones llegamos y la verdad, es que se mejoraron. Media libra de carne, envuelta en un pan gigante, acompañada de multitud de ingredientes a cada cual mas sabroso que hacia que la boca se te hiciera agua solo con verla. Vamos una hamburguesa de verdad, de las que no deja indiferente a nadie.
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| Al lado del bicho! |
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| Yo no me lo creia!! |
Pero lo mas gracioso de la situación, era que nuestra botella de agua estaba vacía y no teníamos de donde beber. Así que imaginarnos a los 3 como auténticos gañanes comiendo con ansia viva las deliciosas hamburguesas, como pollos al pienso. Una autentica, pero deliciosa locura.
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| The best hamburger of the world! |
Finalmente, con el estomago mas que lleno y con ganas de echarnos una siestecilla, pusimos rumbo a Te Anau. La siestecilla Guada se la hecho como un general, e Iván cerro los ojos un intervalo, pero el “driver” jamás vacilo y llevo a los 3 superviviente sanos y asalvo hasta su destino.
La carretera era preciosa y el buen tiempo acompañaba lo que hizo de la misma una conducción más que agradable, permitiéndome parar más de una vez para tomar un par de instantáneas del paisaje.
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| Uno de los muchos pasos elevados |
Cuando quisimos llegar a Te Anau, y después de hacer el check-in en el bapacker, nos dimos cuenta de lo pequeño que era el pueblo y del cansancio que teníamos acumulado. Así que la tarde acabo allí, metidos en el albergue: uno leyendo, el otro con el móvil y servidor filtrando fotos. Aunque también saque tiempo para aprender a poner las cadenas (gracias a la ayuda de una buena mujer del bapacker que me vio en el apuro y me hecho una mano), ya que el día siguiente, parecía que iba a ser imprescindible el uso de las mismas en la carretera a Milfiord Sound.
Pero el día, no había acabado allí, y cuando pensábamos que íbamos a pasar los tres solos la noche en la habitación de cuatro, fue cuando llego el último acontecimiento del día. Teníamos compañero: un keniata, muy aficionado al futbol con el cual Iván tuvo una buena conversación a tratarse de la temática que mas le gusta, en la que yo pude colar un par de frases acerca de la majestuosidad del mejor equipo Europa, osease el Atletico de Madrid, recién vencedor de la Supercopa de Europa y por tanto, campeón del viejo continente.
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| Supercampeones de Europa :) |
Así que cuando nos quisimos dar cuenta, los brazos de Morfeo ya nos estaban rodeando y nos adentramos en nuestros sueños concentrados en lo que íbamos a ver al día siguiente: Milfiord Sound.
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