domingo, 2 de septiembre de 2012

Huevos pasados por agua


Este día teníamos desayuno incluido en el albergue de Greymouth, era algo escaso pero tenía leche de vaca de la de verdad, esa del pueblo de la que suele hablar tu abuela. Está muy fuerte, pero tiene mucho sabor. Una vez llenamos el gaznate, pusimos rumbo a las Pancake Rocks, donde vimos estas piedras tan características (parecen gofres amontonados) y sus famosos blowholes, que se producen cuando el agua choca con los agujeros y el agua sale disparada. La fuerza del agua era tal que la boca te sabía a sal por todas las gotas del mar que nos salpicaban.


Pancake Rocks con la mar en calma

El mismo sitio tras el impacto de una ola contra las rocas

 La nota curiosa de este sitio llegó guardando las cosas en el maletero para irnos, cuando el Arbi divisa pegado a sus tobillos una especie de kiwi raro con patas y pico rojo, que estaba hambriento pues le tiramos un poco de pan y se lo llevó corriendo. Aquí las fotos del momento:



Y después de esta sorpresa inesperada tiramos hacia los glaciares, que quedaban bastante lejos, a más de tres horas pasando por unas vistas impresionantes ya que la carretera está pegada a la costa, y el contraste mar-montaña es brutal en algunos puntos. No obstante, el clima no acompañaba, lluvia constante durante todo el viaje y una niebla espesa que nos hacía temer lo peor. 

El mar estaba muy bravo, y el día se iba cerrando por momentos

Con este panorama llegamos a Franz Josef Glacier, sin saber muy bien como gestionar el día, finalmente reservamos albergue en Haast para empezar el día siguiente más cerca de Queenstown. Esta decisión dejaba una cosa clara: teníamos solamente una tarde para ver los glaciares. No había tiempo que perder, comenzamos la caminata hacia el glaciar, y como somos tan machotes nos metimos en la más larga, una hora ida y otra hora vuelta. A cambio de esa caminata, llegabas lo más cerca que está permitido para contemplar el glaciar y todo el valle que lo contuvo en su día pero que se fue derritiendo con el cambio climático y el agujero de la capa de ozono (que está justo encima de Nueva Zelanda).

Valle con el glaciar escondido en la niebla


Como os dije anteriormente, hacía un día de perros, así que en la mitad de la caminata ya estábamos completamente empapados. Para colmo, la niebla hacía imposible observar todo el glaciar. Allí estábamos los tres gañanes, calados hasta lo más profundo de nuestro ser puesto que ninguno tenemos la ropa adecuada, con un frío terrible y con una hora de vuelta en esas condiciones. Echamos la foto de rigor al glaciar como buenamente pudimos con el paraguas roto de Guada, y a la vuelta ya ni saltábamos los riachuelos, los atravesábamos sin que la situación de nuestros pies empeorase, empezábamos a sentir ese calor desagradable que tu cuerpo produce cuando pasas mucho frío, y así llegamos al coche, donde evaluamos los daños: carteras, móviles, pasaportes, cascos, la cámara…todo calado, y por supuesto nosotros.

Glaciar Franz Josef visto desde el punto permitido más cercano

Así que arrancamos el coche con la calefacción a tope, nos secamos como buenamente pudimos y nos pusimos los pijamas y las chanclas para estar calentitos en nuestro camino a Haast. Y de esta guisa nos presentamos en el albergue, pijama y chanclas con un frío de narices. El dueño del albergue, al vernos en estas pésimas condiciones, nos dijo que nos calentáramos y pusiéramos cómodos antes de hacer el check-in. ¿La ropa mojada? Hicimos un depósito en la parte izquierda del maletero con todo lo mojado, y después se lo dimos al dueño del albergue para que lo metiese en la secadora. El señor, al ver tal cantidad de ropa empapada, exclamó un ¡Jesuschrist! que no se nos olvidará en la vida. Y menos mal que había secadora, que habría sido de nosotros con toda la ropa de abrigo mojada al día siguiente… y hasta aquí puedo leer, Guada os contará ese día con todo lujo de detalles. Solamente me queda recalcar que aquel depósito húmedo de ropa dejó en el coche un olor a humanidad que no se iba ni con colonia, no sabemos si en la Jucy conseguirán quitarlo o si llevarán el coche al desguace directamente.


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