Cuesta
creer que en un viaje en el que daremos una vuelta al mundo, media para ir a
Nueva Zelanda, y otra media para volver (unos 40000 kilómetros para los amantes
de los números), el kilómetro cero sea el más complicado de todos. Procedo a
explicaros el por qué:
El
kilómetro cero de este viaje comenzó a principios de Junio, cuando nuestro
"querido" gobierno nos informó de que habíamos sido aceptados en el
programa de becas para estudios de lengua inglesa en el extranjero. Aquí mis
dos amigos ya han disfrutado de esta beca en ocasiones anteriores, con lo cual
recibieron la noticia de una forma más moderada que la mía. Y nada más recibir
dicha noticia lo vi claro: era el momento de cumplir mi sueño americano de la
infancia, New York City, la gran urbe, la capital del mundo. Caprichos del
destino, se unieron dos factores determinantes que aplazarían mi aventura
americana para otra ocasión. Días atrás, en LaSiete dieron una reposición de
Callejeros Viajeros: Nueva Zelanda. Yo apenas veo la tele, y menos entre semana, pero ese día tenía que verla. Me quedé absolutamente impactado por la
belleza de ese país. La Tierra Media del Señor de los Anillos, la mejor campiña
inglesa o cualquier paisaje de Perdidos se pueden observar allí perfectamente.
Y dicho impacto, unido a que Cristian (a partir de este punto será el Arbi, de
hecho me cuesta pensar cuál es su nombre real, no digo más) estaba decidido a
cruzarse el mundo para hacerse un tatuaje maorí, y Álvaro (Guada para los
amigos, iros familiarizando) también estaba dispuesto a plantarse en las
antípodas españolas, me hicieron cambiar de opinión. Nueva York podía esperar,
Nueva Zelanda ¡allá vamos! (Arbi, como después de esto no te hagas el tatuaje,
vuelves a España nadando).
Vale,
vamos a Nueva Zelanda, ¿y ahora qué? No sabíamos la que se nos venía encima. Un
sinfín de trámites, papeleos, reservas y quedadas en vísperas de las
recuperaciones de Julio. Como diría Federico Trillo, bueno, ya sabéis lo que
diría. Así que fuimos haciendo esas tareas compaginándolas como buenamente
podíamos con el estudio, difícilmente debido al calor, el cansancio propio del
curso, la proximidad de los exámenes y sobre todo la Eurocopa (al menos la
ganamos). Y eso es el kilómetro cero, consiste en prepararlo todo para poder
dar los kilómetros que nos quedan, y creerme que fue duro, pero que le den,
ahora estamos a una semana de esta gran aventura con todo listo para partir,
con esa sensación de que nos espera algo increíble en la otra punta del mundo,
y deseando que llegue ese 10 de Agosto más que nunca, ya se roza con los dedos…
Cuanta razon tienes mi gran amigo Ivan!!
ResponderEliminarYo he vivido el kilometro cero sobre todos con dudas, pero cuando te juegas el poder ir a la otra punta del mundo... Las dudas desaparecen como cuando un mar de nubes se abre y deja pasar la luz.
Que poquito queda ya... solo 6 dias!!
Que bien escribes coño, madridista tenias que ser
ResponderEliminar