domingo, 19 de agosto de 2012

Domingo de gratas sorpresas

Despertamos en nuestra cabaña particular, a eso de las 6.30 h. Con lo pronto que nos acostamos no nos cuesta ni levantarnos. Tanto es así, que el Gañán coge, se tira desde su litera y cae de culo al suelo haciendo retumbar la cabaña entera.


Buen comienzo del día, la cosa promete. Salimos de la cabaña y nos sentimos como en casa: todo lleno de españoles por ahí. Así que huímos del sitio y nos dirigimos a explorar la zona: Bay of Islands. Pasamos por el restaurante de la noche anterior y evitamos a la señora que lo lleva por temor a que nos siente a la mesa a desayunar. Una vez logrado esto, comienza nuestra aventura del día: compramos un tiquet para el ferry que nos llevará a Russell, pero decidimos dar una vuelta antes por la zona y visitar Waitangi, pueblo maorí por excelencia. Aquí conmemoran cada 6 de febrero el tratado de Waitangi, que garantizaba a los maorís sus derechos (para más info, Wikipedia).

Canoa maorí representativa de Waitangi
Pues como no era 6 de febrero, no había nada que ver, así que seguimos nuestro camino hacia las Haruru Falls, unas mini cataratas muy chulas que hay por la zona. Como anécdota, el intento del Arbi (Gañán, Cristian, etc) de fotografiar algún pajarraco de tal manera que mostraba toda su hucha, y unos pobres viandantes que se acercaban a observar el magnífico paisaje de las cataratas, se encontraron con este otro (el chaval cuando vio la escena no pudo dejar de reírse).


Y por fin ponemos rumbo al ferry. Una vez en Russel, tratamos de subir a un monte desde donde ver toda la zona, y para ello nos adentramos en un sendero donde, una vez más, nos vienen a decir que los perros son hijos de Satanás, les encanta devorar kiwis y que, como vean a uno cruzar uno de esos carteles, morirá en el instante. No lo dicen con esas palabras, pero lo dan a entender.


Pues bien, en ese momento estaba a punto de sucederme algo único, y yo, inocente de mi, me dedicaba a fotografiar cangrejos muertos ignorando mi destino. Pero cuando llegamos a la cima y tras unos breves minutos observando los alrededores, decido tumbarme en el césped a disfrutar del momento. Suenan en mi móvil 'I'm in here', de Sia, y 'Mi primera combustión', de Love of Lesbian, y no sé muy bien en cual de ellas decidí incorporarme y... allí estaba. Marrón, peludo, mucho cuerpo, poca cabeza, un largo pico... ¡Mi primer kiwi-bird! Salió de mi garganta un sonido gutural imitando a la sorpresa y llamé a mis compañeros para que lo vieran pero... ya era tarde... lo había espantado. Aún así, hoy por hoy ese momento sigue grabado en mi memoria.

Segundos antes de avistar el kiwi

Russell
Y tras este momento de clímax, todo lo demás lo recuerdo borroso... creo que fuimos parando por algún que otro pueblo costero... hasta que de repente, en el coche vuelta a Auckland, vimos un KFC y paramos a comer alitas... ¡menuda delicatessen! Volvía a ser feliz, tras la decepción de mi primer KFC de Auckland. Y con esto cerrábamos un finde de idas y venidas por el norte de Nueva Zelanda... realmente gratificante. Llegamos a casa reventados y directos a dormir, porque todavía el lunes teníamos que seguir haciendo kilómetros con el coche. Próximo destino... ¡Coromandel!

2 comentarios:

  1. ¡Ando desconectado de Internet estos días y acabo de descubrir vuestro blog! ¡¡Es genial!! Me he reído mucho leyendo todas las entradas. Esta es muy buena, Álvaro (pagaría por ver la foto del kiwi xD). ¡Disfrutad lo que os queda! Un abrazo

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    1. Señorito Oscar! Me alegro de que te esté gustando, sobre todo porque nació como un recuerdo para nosotros pero vemos que en general la gente lo está leyendo, así que muchas gracias por comentar :). Y sobra decir que espero que crees tu uno donde nos cuentes todo lo que hagas en tu flamante erasmus! Un abrazo crack!

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